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La mujer cubana, siempre crece

La mujer cubana, siempre crece

El escenario económico de los años 90, denominado periodo especial para los cubanos, ha impactado con fuerza a toda la población y en particular a las mujeres, sobre todo por la amplia participación que tiene la mujer en la vida socioeconómica del país. 

A pesar de los esfuerzos de nuestro  gobierno, las afectaciones a la economía tuvieron elevada relevancia, confrontándose limitaciones de recursos de consideración lo cual repercutió en las condiciones de vida de los ciudadanos, las familias y todos sus miembros, pero de manera muy especial en la mujer cubana. 

Las mujeres además de tener una activa participación en la vida política, económica y social del país, tienen una alta responsabilidad en el funcionamiento de los hogares cubanos, es por ello que sin dudas han sufrido con mayor fuerza las limitaciones del periodo especial, en muchos casos agravadas por las acciones provocadas por el bloqueo, como son las prohibiciones en la venta de alimentos y medicamentos a nuestro país, la falta de créditos frescos para poder reanimar la economía, entre muchas medidas que han tenido como objetivo ahogar la revolución cubana. La mujer ha tenido que desarrollar estrategias de sobrevivencia, adaptarse a las múltiples transformaciones económicas desarrolladas en esta etapa de crisis, así como afrontar la carencia de productos y servicios, haciéndoles frente con iniciativa y creatividad para salvar la familia creada. 

La mujer cubana tuvo que aprender a multiplicar los panes y los peces por la carencia de productos en los mercados existentes, así como la inestabilidad en la oferta de algunos productos y en muchas ocasiones los precios eran demasiados elevados para el nivel de salarios vigente.  También tuvo que volverse un genio en la cocina porque el combustible para cocinar  se vio reducido. Estas limitaciones obligaron a las mujeres no solo a dedicar mayor número de horas en la elaboración de los alimentos, sino a utilizar otros combustibles para cocinar. 

Otro de los problemas que impactó con fuerza la vida cotidiana de la mujer en los años de la década de los 90, lo constituyó la imitación de recursos para el hogar, la baja oferta de productos y servicios en los mercados existentes y la falta de divisas que implicaron restricciones de importancia en el marco del hogar. La carencia de artículos de higiene y limpieza -jabón, detergente-, hicieron mucho más dura la vida de la mujer, así como la escasez de instrumentos de trabajo en el hogar. Esto constituyó un problema básico.  Igualmente, las producciones consideradas como útiles del hogar -sábanas, toallas, cortinas de baño- desaparecieron de los mercados durante los años de mayor contracción económica y una vez más se puso de manifiesto la iniciativa de la mujer cubana para resolver los problemas con optimismo y esfuerzo propio. 

El periodo especial ocasionó un gran  impacto en la mujer, y obligó a la mujer cubana a crecerse, adaptarse al nuevo modelo de desarrollo modificado por las transformaciones socioeconómicas llevadas a cabo, sobre los principios de nuestro sistema socialista, donde la justicia y la equidad son las bases que permiten un papel activo de las mujeres en estas transformaciones. 

Hablo en nombre de esa mujer que camina por las calles, hablo en nombre de esa mujer que resuelve sus problemas con una sonrisa en los labios. Hablo en nombre de todas las mujeres que se sienten orgullosas de ser cubana. 

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